Mi Boleto de 5 años

Cuando descubrí que en Atlanta había un museo del niño no esperé ni un segundo para buscar información. Estaba decidida a ir y vivir la experiencia, aunque no tengo ningún niñx propio. Mis planes se aguaron casi inmediatamente cuando descubrimos que para poder entrar al museo NECESITAS UN NI˜X, y como les acabo de decir no tengo ninguno, a excepción de la niña que vive dentro de mi.

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Bye bye 2020 … Welcome 2021!!

Terminamos y empezamos el año con la familia en la casa. Fue rico tener a personas que se aman cerca después de casi un año encerrados y sin ningún contacto con nadie. Pensé que lloraría al final, además de que lloro por todo, la verdad es que se pasó súper. Sin embargo, no derramé ni una lágrima en la despedida.

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Casi dejo calvo a JP

Así como lo leen, le pasé la máquina a JP con el peine número 1, creo que así es que se dice. 

Bueno la verdad es que no es la primera que vez que lo recorto, pero si es la primera vez que le paso ese peine.  Nunca me había dejado pasar del 3.  El que conoce a JP debe saber que hay casi obligarlo para que vaya a recortarse.  Claro, a menos que no tenga un viaje o una reunión importante en el trabajo, ahí nadie le tiene que decir nadita de nada.   Después se atreven a criticarnos a las mujeres en decirnos que nos arreglamos para las otras mujeres, ajá, ¿y ustedes varones?

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Supuestamente una Vez

Al llegar a Estados Unidos todo cambió.  Teníamos que buscar una nueva iglesia, un nuevo trabajo, un nuevo todo.  Sin embargo, desconocíamos lo que Dios tenía preparado para nosotros.

A mí siempre me ha encantado leer en la iglesia.  ME ENCANTA, me pone nerviosa, pero siempre trato de dar lo mejor de mi.  Así que comenzamos a ir a esta iglesia y anunciaron una feria de ministerios.  Le dije a JP que quería ir a anotarme en la lista de los lectores.  Aquí le llaman diferente, pero así es como siempre yo lo he conocido.

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Les tengo un secreto (Shhh….)

Este año comencé con una meta bastante clara.  Creo que hacía mucho tiempo no me ponía algo tan claro.  Siempre me conformaba con decir, si consigo esto bien y si no algo mejor vendrá.  En enero no fue así, dije quiero lograr ESTO.  Lo anoté en mi agenta y le puse fecha para que se cumpliera.  Tendría que haberlo lograrlo para el 19 de marzo de 2020.

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Casi Pierdo mi boca

Todos sabemos en la que estamos.  Deberíamos estar lavándonos las manos cada vez que podemos y dejar de estar saliendo.  Hoy oficialmente cumplo 21 días corridos sin salir, porque la última vez tuve que salir fue para reportarme al trabajo.  ¿Cómo va tu cuenta? ¿Cuántos días llevas tú? Déjalo en los comentarios, sólo son presentamientos míos.

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Ruta Amarilla

Tal vez cuando te diga la distancia que caminé, te me rías en la cara, pero no me importa.  Un sábado cualquiera, mi esposo y yo decidimos que íbamos a ir a caminar en un parque que estaba cerca de donde comimos.  Soy puertorriqueña y hace casi tres años que vivo en Georgia, así que encontrar un lugar con comida de mi isla es como la gloria.  Luego de el deleite, nos fuimos a caminar.  Ahora pongamos las cosas en perspectiva.

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Maldito Gimnasio

Hace exactamente un mes empecé a ir al gimnasio. QUE ERROR MÁS GRANDE.  Esto es horrible.  No sé si es mejor ir acompañada, con JP, mi esposo, o ir sola.  No importa como lo trato de ver siempre termina siendo malo.  Cada vez que llego al entrenamiento y pienso que ese día si lo tengo, nos ponen algún ejercicio que acaba con mi vida.  Si bien sabía que las cosas no iban a hacer color de rosa si lo quería tomar en serio, no me imaginaba lo desastroso que seria, corrección, que es. No me gusta y no me gusta, esa es la conclusión, pero puedes seguir leyendo si deseas.

Resulta que la primera semana fue LA PEOR SEMANA DE MI VIDA.  No sé si estoy siendo demasiado exagerada con eso, pero créanme cuando les digo que fue mala.  Tanto así que continuo haciendo los ejercicios sólo para que no me pasé lo mismo otra vez.  Fuimos a entrenar martes y jueves esa semana.  El viernes en la tarde apenas podía subir los brazos.  El sábado apenas me podía mover.  Me tenía que tirar si me quería sentar.  Para levantarme de la cama mi esposo tenía que ayudarme porque literalmente no podía.  Me unté todas las cremas del mundo, me dieron todos los masajes que habían y terminé igual de adolorida llorando en la cama.  No podía dormir, porque el dolor me levantaba.  En las noches, lo poco que dormía tenía que ser solo boca arriba porque no me podía virar y tenía que poner dos almohadas debajo de cada brazo.  Ha sido la experiencia de más dolor en mi vida y he pasado dolor.

Photo by Danielle Cerullo 

Tal vez, en el peor de los casos y conociéndome, se supone que ya hubiese dejado los ejercicios.  Sin embargo, este no es el caso esta vez.  Me dolió demasiado haber empezado con esto.  Primero, no quiero perder lo que hasta ahora he logrado, que es poco, pero para mi es suficientemente grande.  Segundo, no quiero volver a pasar eso en mi vida.  No le deseo eso a NADIE.  Sin embargo, sé que hay muchas personas que deben haber pasado por lo mismo.  Mis felicitaciones al que lo dejó y volvió a retomarlo.  Conociéndome, si lo dejo, de seguro lo retome porque me den la noticia de que si no lo hago me muero. No gracias, esa tortura no es para repetirla.

Esto lo escribí hace unos cuantos meses atrás y me mentí a mi misma porque los deje.  No se cuanto tiempo después de esto duré, pero ya no voy.  Antes de que empezara la cuarentena llevaba como tres semanas yendo a uno nuevo cerca de la casa y me iba bastante bien.

Ahora que todo esta cerrado y que no me atrevo salir ni de aquí a la esquina estamos caminando en el vecindario por las tardes.  Ha sido bueno porque veo todas las casas y me distraigo un poco.  Sin embargo, me río de mi misma porque se supone que ya pudiese hacer ejercicios “fácilmente”, lo que eso signifique, si no los hubiese dejado.

Photo by Arek Adeoye

Bueno ahora no sé cuanto duraré.  Espero que por el resto de mi vida.  No ha sido tan doloroso como lo fue en el momento que les describí.  También hay que ver que he ido despacio.   No quiero decir que no lo voy a dejar, porque ya lo dije y los deje.  Tampoco quiero decir que va a durar poco porque no quiero que mi mente se programe de esa manera.  Así que veremos que pasa y si esta cuarentena me ayuda en el proceso.  Hay varias cosas que en aquel momento de dolor me quedaron muy claras y aquí les comparto algunas.

De esto podemos aprender que hay dolores que te llevan a cosas buenas.  Hay dolores que son necesarios.  Dolores que nos enseñan a dónde no queremos volver.  Dolores que nos sacan de nuestras zona de cómoda y nos hacen caminar por senderos desconocidos.  Son dolores que nos recuerdan cuán fuerte somos y cuán fuerte podemos llegara  ser.  Dolores que cuestan sueños, que traen lágrimas y que nos “jamaquean” la vida.  Sin embargo, son dolores que hay que sentirlos y sentirlos bien.  Sentirlos para que puedan producir el efecto que necesitamos.

Photo by Luis Galvez

Hay todo tipo de dolores.  Físicos, que son los más fáciles de superar.   Del alma, que bien pueden pasar o durar toda una vida; dolores de decepción, traición y usted nombre de ahí en adelante.  De pérdida, este dolor sólo se aprende a vivir con él, aquí no hay manera de bregar. Así que si en este momento estás pasando por un dolor, un maldito dolor, lo único que te puedo decir es que en algún momento pasará.  También puede ser que sólo disminuya un poquito. En el peor de los casos te enseñará a vivir con él. 

Creo que el dolor es algo normal, por lo que tenemos que atravesar.  Depende el dolor que estés pasando, trabaja con él.  En el mejor de los casos, si es de los que puede ser pasajero, como el de mis ejercicios; SUPÉRALO.    Hay dolores con los que tenemos que aprender a vivir.  Sin embargo, en ocasiones nos llevamos la vida sufriendo por algo que debió ser pasajero.  Que esto no te pase, que hasta en el peor de los dolores, físicamente hablando, pasan.  No te quedes con eso que no es tuyo, no cargues con dolores que no mereces.  Sigue con tu vida, siente lo que tengas que sentir y ADELANTE, la vida es una, VIVELA.

Photo by soheyl dehghani

No podemos arrastrar cosas que nos detienen.  Dolores que no son nuestros.  Dolores imaginarios y dolores que sólo nos gastan y no aportan nada.  Tú puedes reconocer si la duración de tu dolor es válida o no, nadie más te puede decir eso.  Ahora, te voy a decir una cosa con todo el respeto que te mereces, si tu dolor te ESTANCA ya es tiempo de moverte, ahí no hay razonamiento ni validación que valga, tienes que mover porque eso no es vida.

Les dejo, hasta el próximo.  Recomiendo desde mi formación en psicología volver a hacer ejercicios si no lo están haciendo.  Bye, gracias por leer y haber llegado hasta aquí.